Ubicada en un entorno encantador, una bodega del siglo XIX rodeada de jardín y de la casa familiar de los Guelbenzu. Conserva un interesante legado desde hace cinco generaciones.
Representa la nueva realidad de Guelbenzu, sita en un espacio excepcional, un páramo elevado de dos kilómetros de largo y 300 m de ancho, que bordea la Vía Verde del Tarazonica, y con un moderno viñedo de 50 hectáreas.