Inicio

Filosofía de nuestros Vinos:

La más alta calidad jamás es fruto del azar. Para conseguir un gran vino, se requiere la conjunción de la generosidad de la tierra, de la complicidad del clima y del esfuerzo apasionado de los hombres. Una bodega no se puede improvisar, ni se debe construir de una sola vez. El saber hacer de los hombres precisa de la propia experimentación, que se enriquece por la observación, por el sistema de acierto - error.

La historia de las grandes bodegas es rica en demostrarnos que producen vinos excepcionales gracias a una voluntad de producir lo mejor. Nada se puede entender sin esta noción de voluntad, sin ella no es posible: comprender, guiar, seleccionar e investigar. Nadie sabe todo de antemano y solamente con el transcurso de los años y de la observación inteligente de la práctica se puede y se deben mejorar los procesos, siempre trabajando con sencillez, observando y respetando la naturaleza de la viña y los procesos de elaboración y envejecimiento de los vinos.

La gestión de una bodega necesita una filosofía clara, es necesario saber lo que se quiere, y tener en cuenta lo que se puede hacer. Elaborar el mejor vino posible sobre una viña determinada implica medios y exige alternativas.

El camino de la calidad

Estamos orgullosos de lo conseguido hasta la fecha en los últimos doce años, del nivel de calidad y de la regularidad alcanzados por nuestros vinos tintos, así como de la aceptación de los mismos tanto por la crítica como por los consumidores de los diferentes mercados. La gestión de la calidad en GUELBENZU ha necesitado de una filosofía clara, siempre es preciso saber lo que se quiere, y tener en cuenta lo que se puede hacer. Para elaborar el mejor vino posible es imprescindible el tener una definición sobre el modelo ideal de vino que perseguimos y buscamos, ya que no creemos en las casualidades.

Este prototipo buscado nos guiará en el cuidado y esmero del cultivo de las viñas para obtener el mejor fruto posible, y en el trabajo en bodega implica medios y exige alternativas. Por ello la posición intelectual de partida con la que siempre hemos abordado el tema supone: una búsqueda jamás satisfecha, la curiosidad más alta y una preocupación permanente de perfección constituyendo las principales motivaciones de Guelbenzu.