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Lo que hoy es novedad al cabo de poco tiempo dejara de serlo, todo marcha muy deprisa. Es muy difícil no pensar en un esfuerzo permanente de innovación, pero debemos de centrarnos en estrategias que nos ayuden a diferenciarnos:

La primera estrategia es la de cultivar pagos determinados para obtener las uvas que utilizamos en la elaboración de los vinos, provienen de unas tierras determinadas, de "nuestros suelos", elegidos cuidadosamente, cultivadas de forma adecuada al tipo de vino que queremos obtener, con una posterior elaboración muy esmerada.

La segunda estrategia está centrada en el conocimiento ya que partimos empresarialmente de una filosofía de clientes, de lo que nos demandan, y desde dicha premisa nos planteamos cómo comercializar. Como envejecer los vinos, diferentes maneras de elaborarlos, cultivos de viñas adecuados etc... El conocimiento lo tenemos las personas que trabajamos en las bodegas que estamos en continuo proceso de aprendizaje y desaprendizaje.

La tercera está centrada en la ética. En un mundo donde existe gran transparencia informativa el mal comportamiento de las empresas es una zona muy sensible para caer en la desvergüenza. Los comportamientos éticos conciernen a todos y a todo en la empresa. En la era del afecto y de la abundancia, la ética es una poderosa arma competitiva, donde permite también diferenciarse de los demás, y ser un polo de atracción los comportamientos éticos tanto para clientes como para proveedores. Cada empresa quiere tener empleados valiosos, y tiene los empleados que se merece y viceversa. En una sociedad bien informada se han terminado los engaños, los mensajes que enviemos tienen que ser auténticos, y las historias verdaderas.

La cuarta estrategia se basa en la estética. Como se producen muchas cosas similares, y el consumidor da por descontada la tecnología, lo que quiere son productos cálidos, agradables, con algo que les seduzca. El diseño no se hace con reglas, sino con intuición. La intuición nunca miente. Las empresas que tienen éxito cuentan con una historia diferente. Las mejores marcas se identifican instantáneamente, el arma fundamental es que el diseño sea distinto. El diseño trata de la confianza, el cariño y la belleza y por ello la estética concierte a todos los aspectos de la empresa en cómo tratar a los clientes y a los empleados: la arquitectura de la oficina, los embalajes etc... Las marcas y el marketing forman parte de esta amplia experiencia estética.