Definición del espacio excepcional de la Lombana (2)
La totalidad de la Lombana está formada por un páramo elevado en el que afloran materiales del Mioceno (Terciario) compuesto de arcillas y limos rojos con canales de conglomerado y areniscas.
Rodeada por la terraza de inundación y la terraza superior del río Queiles, suelos de fondo aluvial y glacis, pertenecientes al Holoceno (Cuaternario), formados principalmente por gravas, arenas, limos y arcillas.
El suelo de la Lombana es muy pedregoso, con alto contenido de caliza y fertilidad media a baja para el cultivo tradicional, muy inferior a la capacidad productiva de los suelos más bajos de terraza que le rodean y que son, por el contrario, profundos y frescos.
El suelo del páramo Lombana tiene una pendiente suave (1-2%) en dirección norte nordeste y frecuentemente una segunda pendiente en dirección este, hacia las acequias. Con abundante material grueso en la superficie ( 40 - 80 %) y en el perfil, las piedras y gravas se encuentran recubiertas por carbonato cálcico al menos en su cara inferior, siendo frecuente cierto grado de compactación sin que lleguen a cementar de forma continua.
Son estas características mencionadas las que hacen idóneos los suelos de la finca para el cultivo de la viña destinada a vinos de alta calidad, suelos especialmente bien dotados, siempre que los porta injertos tengan resistencia adecuada a la caliza activa. Los contenidos de fósforo y potasio junto a unos porcentajes de materia orgánica en torno al 2% hacen innecesarios los abonados.

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